Regímenes matrimoniales

En relación a los regímenes matrimoniales, en Chile existen 3 diferentes regímenes: a) la sociedad conyugal, b) la participación en los gananciales, y c) la separación total de bienes.

La sociedad conyugal es un tipo de régimen matrimonial, que es el que por defecto establece la ley, siempre y cuando los cónyuges no establezcan otro. En términos prácticos, consiste en la fusión de los patrimonios del marido y de la mujer en uno solo, y que administra el marido. Desaparece la mujer como propietaria y administradora de sus bienes, a no ser que ejerza una industria, profesión o empleo separada de su marido, caso en el que se entiende que tiene patrimonio reservado. Se compone, en términos generales, de lo siguiente: i) Todos los dineros que cualesquiera de los cónyuges aporten al matrimonio o que durante la vigencia del matrimonio estos adquieran. ii) El aporte de bienes muebles adquiridos antes del matrimonio. iii) Todos los bienes raíces que cada cónyuge adquiera dentro del matrimonio mediante una compraventa con dineros propios.

La separación de bienes es aquel régimen, en el cual los patrimonios de los cónyuges se encuentran separados, administrados por separado cada uno, sin que tengan injerencia las decisiones que cada uno haga en su patrimonio, respecto del otro. Este régimen se debe pactar, y su principal ventaja es que cuando se pone término al matrimonio no quedarán temas patrimoniales pendientes entre los cónyuges.

La participación en los gananciales es el régimen patrimonial que está entre la sociedad conyugal y la separación de bienes, ya que en este los cónyuges administran por separado su patrimonio, como en el régimen de separación de bienes, pero una vez terminado el matrimonio se compensan las utilidades que cada cónyuge obtuvo de una manera que le significó un costo, compensando las ganancias obtenidas por uno y otro, de modo que ambos participen en el total con mitades equivalentes, un sistema muy similar a la disolución de la sociedad conyugal.

El régimen patrimonial que se decida adoptar al momento de contraer matrimonio tendrá consecuencias, las cuales se extienden inclusive hasta la terminación del matrimonio. ya que habrá que dejar finiquitados los temas patrimoniales que puedan existir entre los cónyuges, así dependiendo del régimen adoptado los actos que haya que llevar a cabo serán más o menos engorrosos, por ejemplo en el caso de que el matrimonio fue con sociedad conyugal habrá que liquidar la sociedad conyugal por medio de escritura pública, sin contar los trámites anteriores a la liquidación que tienen que ver con las restituciones que la sociedad debe hacer a los cónyuges y viceversa, pero si por el contrario se optó por el régimen de separación de bienes una vez inscrita la sentencia ejecutoriada de divorcio, no quedarán temas patrimoniales pendientes entre los cónyuges, esto puesto a que como ya se mencionó los patrimonios nunca se mezclan.

Para que se disuelva la sociedad conyugal se le debe liquidar. Esta liquidación es un trámite que tiene por objeto dividir los bienes comunes de los cónyuges, que durante la vigencia de la sociedad conyugal fueron administrados por esta. Existen dos formas de liquidar la sociedad conyugal, la primera es de mutuo acuerdo en la cual los cónyuges llegan a acuerdo de cuanto le toca a cada uno, haciendo las concesiones que sean necesarias según el caso, este trámite se debe hacer necesariamente por escritura pública, mientras que la segunda forma de terminar la sociedad conyugal, es a través del nombramiento de un juez partidor quien siguiendo las reglas del juicio de partición de del artículo 1317 y siguientes del Código Civil, decidiendo en definitiva como se deberán repartir los bienes de la sociedad entre los cónyuges. Para terminar la participación en los gananciales, a diferencia de la sociedad conyugal, no se liquida, sino que solo se le pone término al régimen, y para esta finalidad existen dos formas: i) Al terminar el régimen, se forma una comunidad en la cual ingresan todos los bienes que uno y otro cónyuge adquirió a título oneroso durante la vigencia de la participación en los gananciales, para posteriormente dividir la comunidad en dos partes iguales, de las cuales le corresponde una mitad a cada cónyuge. ii) a través de la denominada variante crediticia de la participación en los gananciales, la cual consiste en que al momento del término del régimen, se hace una contabilización de las ganancias que cada uno de los cónyuges ha tenido durante el matrimonio, y se establece la diferencia entre el patrimonio que los cónyuges (por separado) tenían al momento de comenzar la participación en los gananciales, y el que tienen al momento de terminarse, para que una vez determinadas las ganancias de los cónyuges, aquél que obtiene ganancias tendrá un crédito en contra del otro cónyuge, por un 50% de aquella parte en que las ganancias del otro cónyuge exceden a los propios.